Familiares, amigos y pastores de distintas comunidades de fe se reunieron en el Boulevard del Puerto de Yabucoa para recordar a las víctimas del huracán María, nueve años después de que el poderoso ciclón tocara tierra por este municipio y dejara una estela de destrucción que transformó la vida de miles de yabucoeños.

La ceremonia incluyó un círculo de oración para honrar la memoria de los seres queridos que fallecieron y mantener vivo el recuerdo de quienes ya no están. El acto también sirvió para reconocer la fortaleza de un pueblo que tuvo que enfrentar uno de los desastres naturales más devastadores de su historia.

Durante la actividad, los presentes dejaron una ofrenda floral en memoria de las víctimas del huracán María, el más destructivo en la historia de Puerto Rico.

Para el alcalde Rafael Surillo Ruiz, María dejó una enseñanza que trasciende los daños materiales y las dificultades enfrentadas durante la emergencia: la importancia de la unión comunitaria y de desarrollar la capacidad de responder ante futuras situaciones sin depender exclusivamente de ayuda externa.

“María marcó nuestras vidas. Siempre creemos, verdad, que las cosas tienen que pasar y pasan con un propósito. Pero de nada vale sufrir si no aprendemos de las lecciones que nos enseña el Señor”, expresó Surillo Ruiz durante la actividad.

El alcalde sostuvo que una de las principales lecciones que dejó el huracán fue la necesidad de fortalecer los lazos entre los propios ciudadanos y las comunidades.

“De aquí en adelante hemos aprendido que tenemos que mantenernos siempre unidos, que no debemos esperar a que vengan otros a ayudarnos, sino nosotros, entre nosotros mismos, buscar nuestra fortaleza y echar para adelante”, afirmó.

El mensaje del alcalde tomó especial significado al recordar que Yabucoa fue el municipio por donde entró el ojo de María a Puerto Rico el 20 de septiembre de 2017. El huracán llegó con vientos máximos sostenidos de 155 millas por hora y provocó daños generalizados en el municipio.

En los días posteriores al huracán, Surillo Ruiz informó que más de 2,000 viviendas habían resultado afectadas y que aproximadamente el 95 % de las instalaciones municipales habían sido destruidas o afectadas.

La devastación alcanzó estructuras esenciales para el funcionamiento del pueblo. Entre las instalaciones afectadas estuvieron la Casa Alcaldía, el cuartel de la Policía, el parque de pelota y la casa del equipo de béisbol Doble A Los Azucareros, además del Centro de Diagnóstico y Tratamiento. En ese entonces el alcalde estimó preliminarmente los daños en $100 millones.

La recuperación de las viviendas también se extendió durante meses. En junio de 2018, nueve meses después del huracán, Surillo informó que al menos 800 casas todavía tenían techos provisionales o necesitaban reemplazo.

La electricidad constituyó otro de los grandes retos. En febrero de 2018, más de cuatro meses después del huracán, el alcalde señalaba que entre 10 % y 11 % de los residentes contaban con servicio eléctrico, mientras la inmensa mayoría del municipio permanecía sin energía.

A nueve años de aquella experiencia, la ceremonia en el Boulevard del Puerto volvió a colocar en el centro el recuerdo de quienes vivieron y sufrieron el impacto del ciclón.

La jornada fue presentada como un espacio para honrar las vidas perdidas, abrazar la memoria de lo vivido y reconocer la fortaleza de un pueblo que sintió de frente la llegada del huracán María.