La menopausia trae consigo cambios que pueden manifestarse de distintas maneras y afectar desde la movilidad hasta la vida sexual de las mujeres. Reconocer esos síntomas, entender que no necesariamente son consecuencias inevitables del envejecimiento y conocer las alternativas de tratamiento fueron algunos de los mensajes que compartieron tres especialistas durante el encuentro Movimiento Menopausia 2026, una iniciativa dirigida a promover la educación y el bienestar durante esta etapa.

La reumatóloga Ileana Vázquez Otero, la endocrinóloga Renil Rodríguez y la doctora Pamela Silén, presidenta de la Sociedad de Menopausia de Puerto Rico, abordaron distintos aspectos de la transición menopáusica. Desde sus respectivas especialidades, coincidieron en la importancia de reconocer los síntomas, consultar con profesionales de la salud y eliminar los estigmas que todavía rodean estos cambios.

Uno de los planteamientos centrales fue que la menopausia no se manifiesta de la misma manera en todas las mujeres. Los cambios pueden involucrar diferentes sistemas del cuerpo y afectar el bienestar físico, la vida cotidiana y las relaciones íntimas. Por eso, las especialistas insistieron en que conocer las posibles manifestaciones permite identificar cuándo es necesario buscar orientación y recibir atención individualizada.

Vázquez Otero explicó en un video que algunas mujeres experimentan dolor en las articulaciones, los tendones y otras estructuras musculoesqueléticas durante la menopausia, síntomas que pueden llevarlas a buscar atención reumatológica.

“En la menopausia, las mujeres pueden experimentar lo que se llama el síndrome musculoesquelético de la menopausia, que básicamente es dolor en las articulaciones”, indicó la especialista.

Según explicó, cuando una paciente consulta por molestias de este tipo, el reumatólogo evalúa si existe alguna enfermedad autoinmune u otra condición que explique los síntomas. En ocasiones, luego de descartar esas enfermedades, se identifica que la mujer atraviesa la perimenopausia, etapa de transición previa a la menopausia, y se coordina el manejo de los síntomas con su ginecólogo.

La doctora insistió en que las mujeres no deben minimizar lo que sienten ni aceptar que las molestias son simplemente parte del envejecimiento. La evaluación médica permite investigar las posibles causas y determinar qué tipo de atención necesita cada paciente.

“Validar sus síntomas”, recomendó a las mujeres que comienzan a experimentar cambios en el cuerpo alrededor de los 40 años. También aconsejó comenzar la evaluación con el médico primario, quien puede ordenar pruebas y determinar si es necesaria una consulta especializada.

Uno de los mitos que identificó desde su práctica es que los dolores son necesariamente “achaques por la edad”. A su juicio, es importante investigar la causa y no descartar la posibilidad de cambios hormonales u otras enfermedades.

“Estos son síntomas que no son changuerías”, recalcó, al exhortar a las mujeres a buscar atención médica.

La endocrinóloga Renil Rodríguez, por su parte, planteó también en un mensaje que la preparación para la menopausia puede comenzar mucho antes de que aparezcan los síntomas. Recomendó desarrollar hábitos saludables desde la juventud para facilitar la transición y evitar tener que hacer numerosos cambios simultáneamente cuando surjan las primeras manifestaciones.

A las mujeres de 25 años les aconsejó prestar atención al sueño, la alimentación y el desarrollo de masa muscular, además de incorporar la actividad física a su rutina. Según explicó, contar con una base de hábitos saludables puede ayudar a afrontar los cambios posteriores.

Su mensaje también incluyó la importancia de hablar sobre el cuerpo desde la niñez, de manera que las niñas conozcan las transformaciones que experimentarán y no las perciban como motivo de vergüenza. Rodríguez reconoció que a algunos padres les puede resultar incómodo abordar estos temas, pero sostuvo que la educación temprana permite preparar a las niñas para comprender los cambios físicos que forman parte del desarrollo.

La doctora Silén abordó otro tema que puede quedar relegado en las conversaciones sobre la menopausia: la salud sexual. Explicó en otro video que durante esta transición pueden presentarse cambios hormonales que afectan el tejido vaginal, la lubricación y la respuesta sexual.

Entre las manifestaciones mencionó la resequedad vaginal y el aumento del tiempo necesario para alcanzar el orgasmo. También señaló que la disminución de testosterona asociada al envejecimiento puede influir en la función sexual, aunque aclaró que ese cambio no necesariamente ocurre como consecuencia directa de la menopausia.

Silén destacó que existen distintas alternativas para atender estas dificultades y mejorar la calidad de vida de las mujeres. Entre las opciones que mencionó figuran las terapias hormonales vaginales, el reemplazo de testosterona, los tratamientos hormonales para la menopausia con estrógeno y progesterona, y la terapia del piso pélvico. La selección dependerá de la situación de cada mujer y de la evaluación profesional.

“Lo importante que queremos que sepan es que hay tratamiento y podemos ayudarlas a que recuperen esa salud sexual o que nunca la pierdan y que la mantengan”, sostuvo.