El secretario del Departamento de Salud, Víctor Ramos, informó que firmó la orden administrativa 2026-654 para restablecer medidas de cernimiento y evaluación de riesgo de tuberculosis ante la escasez de la prueba de tuberculina.
Según Ramos, este cambio va “en consonancia con las recomendaciones vigentes de los Centros para el Control de Enfermedades en Atlanta y para dar cumplimiento a la ley que regula los requisitos en la expedición de certificados de Salud en Puerto Rico”.
“Hay una escasez nacional, en todo Estados Unidos, del componente para la prueba de tuberculina. Así que la orden establece que, si no existen factores de riesgo, ni los síntomas que puedan estar asociados con tuberculosis activa, se puede emitir el certificado de salud con las otras dos muestras que se requieren y que son el VDRL para diagnosticar sífilis y la prueba de hepatitis C”.
El funcionario expuso que “se emitió esa orden administrativa porque el fabricante nos especificó que iba a tardarse en volver a los suplidos normales”.
El titular de Salud informó que la tuberculosis es una enfermedad infecciosa y transmisible de gran relevancia para la salud pública.
“Debido a que puede afectar a cualquier sector de la población y trascender fronteras, exige una respuesta coordinada y sostenida por parte del sistema de salud”, añadió.
Sin embargo, aclaró que la tuberculosis “es una enfermedad prevenible y curable comparada con otras enfermedades infecciosas, tanto pulmonares como no pulmonares”.
Al respecto, puntualizó que “su identificación, diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado son esenciales para prevenir complicaciones, interrumpir la cadena de transmisión y mitigar su impacto en la salud individual y colectiva, contribuyendo a la reducción en la incidencia de tuberculosis en la isla”.
Según Salud, Puerto Rico ha experimentado una tendencia general descendente en los casos de tuberculosis durante las últimas décadas, aunque las cifras han fluctuado entre años.
El Informe Preliminar sobre la Epidemiología de la Tuberculosis en Puerto Rico, 2019-2026, preparado por la División de Epidemiología e Investigación del Departamento de Salud, establece que los casos reportados disminuyeron de 95 en 2008 a 13 en 2024, la cifra más baja del periodo histórico presentado en el documento.
Sin embargo, en 2025 se registró un aumento a 26 casos, lo que representa el doble de los 13 reportados el año anterior. Para 2026, el informe contabiliza 14 casos hasta el 10 de septiembre. Aunque esta cifra es inferior al total de 2025, los datos son preliminares y corresponden a un año todavía en curso, por lo que no deben compararse directamente con los totales anuales de periodos anteriores.
El informe fue elaborado a partir de los datos recopilados por la Vigilancia de Tuberculosis del Departamento de Salud. Para calcular las tasas de incidencia por cada 100,000 habitantes, se utilizaron estimados poblacionales del Censo de Estados Unidos; en el caso de 2026, se empleó la población estimada de 2025.
Ante la orden administrativa, el secretario sostuvo que “la política pública del Gobierno de Puerto Rico es propiciar y conservar la salud como un estado de bienestar físico, emocional y social que permita al ser humano el pleno disfrute de la vida y contribuir al esfuerzo productivo y creador de la sociedad. Reconociendo su deber constitucional de velar por la salud del pueblo en el cumplimiento con la política pública del Gobierno de Puerto Rico, el Departamento de Salud tiene la responsabilidad de fijar los objetivos de salud del pueblo de Puerto Rico y desarrollar estrategias para proteger la salud del pueblo”.
A su vez, recordó que la Ley 81 de 1912, en sus artículos 4 y 28, confiere al secretario de Salud facultades relacionadas con la prevención y el control de enfermedades contagiosas y establece disposiciones para la notificación de estas a los funcionarios de salud correspondientes.




