La organización advirtió que las alzas tarifarias y las interrupciones eléctricas amenazan la estabilidad de hospitales, farmacias, laboratorios y oficinas médicas, y reclama medidas inmediatas para garantizar la continuidad de los servicios de salud.
El Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico advirtió que los aumentos en las tarifas de energía eléctrica y la inestabilidad del sistema eléctrico representan una amenaza para el funcionamiento de las instituciones que ofrecen servicios de salud en la isla, por lo que reclamó a las autoridades detener las alzas que considera abusivas y establecer una estructura tarifaria justa y sostenible.
En un comunicado, el presidente del Colegio de la organización, Carlos Díaz Vélez, expresó su respaldo a los administradores de los servicios de salud, incluidos hospitales, farmacias de la comunidad y laboratorios clínicos, ante el impacto que tienen los costos energéticos, las interrupciones del servicio y las fallas operacionales en la prestación de servicios esenciales.
“Esta situación es insostenible”, sostuvo el portavoz del Colegio al plantear que los aumentos tarifarios y la inestabilidad del sistema eléctrico amenazan la estabilidad financiera y operacional de esas instituciones, además de poner en riesgo la continuidad de la atención médica.
La entidad señaló que los establecimientos de salud necesitan un servicio eléctrico confiable y tarifas razonables para mantener sus operaciones. Por ello, exigió un alto inmediato a los costos energéticos que describió como abusivos y reclamó condiciones que permitan a hospitales, farmacias, laboratorios y oficinas médicas continuar ofreciendo sus servicios.
El Colegio argumentó que los incrementos en las facturas eléctricas representan una carga para instituciones cuya misión es proteger la vida y atender las necesidades de salud de la población. Según planteó, los costos desproporcionados pueden limitar la capacidad de esos establecimientos para mantener sus servicios y, por consiguiente, afectar la seguridad de los pacientes.
“El alza tarifaria no es viable ni puede continuar”, expresó Díaz Vélez en el comunicado, en el que también cuestionó que se impongan aumentos a organizaciones que prestan servicios esenciales.
La declaración vincula la estabilidad del sistema eléctrico con la capacidad de funcionamiento del sector sanitario. La energía es necesaria para las operaciones cotidianas de las instituciones médicas, por lo que las interrupciones y las fallas operacionales constituyen una preocupación adicional a los costos de las tarifas.
Ante ese escenario, el Colegio insistió en que las autoridades deben atender el reclamo del sector y establecer una estructura de precios que permita sostener las operaciones de los proveedores de servicios de salud. La petición incluye tanto detener los aumentos que considera abusivos como garantizar un servicio eléctrico confiable.
“Garantizar un servicio confiable y tarifas razonables no es un privilegio, sino una obligación pública y una condición esencial para proteger la vida y la salud en Puerto Rico”, afirmó el profesional.
Además, reiteró que las instituciones médicas deben contar con condiciones que les permitan mantener sus operaciones sin enfrentar costos energéticos que, según su planteamiento, comprometan su estabilidad financiera y operacional.
Asimismo, pidió a las autoridades actuar de inmediato para atender la situación y establecer tarifas que permitan garantizar la continuidad de los servicios de salud en Puerto Rico.
Las expresiones del presidente del Colegio se dan en momentos en que sistemáticamente se reportan apagones en distintos puntos del país y cuando la tarifa eléctrica continúa experimentando alzas.
Desde el 1 de octubre y hasta el 31 de diciembre de 2026, está vigente una tarifa residencial de 33.86 centavos por kilovatio hora. Para un hogar que consume 800 kWh mensuales, el ejemplo del Negociado de Energía refleja un aumento de $42.27, para una factura de $270.86.
