La expansión del vertedero municipal de Juncos avanza según lo planificado y permitirá la apertura de su primera celda a más tardar en junio de este año, un paso clave para garantizar la disposición adecuada de desperdicios sólidos en el municipio y cumplir con las exigencias ambientales federales.

El proyecto, que se ejecuta en paralelo con el cierre del vertedero actual, forma parte de una inversión millonaria con fondos federales que podría extender la vida útil de la instalación hasta en 20 años, dependiendo del manejo operacional y del volumen de residuos que se reciba.

“La expansión que se está trabajando en este momento está en un 37 % y corresponde a la primera fase de dos. Esta debe estar finalizando para junio de 2026”, explicó a El Oriental el contratista Iván Romero, a cargo de la obra en el Sistema de Relleno Sanitario (SRS) ubicado en el barrio Gurabo Abajo.

La primera fase, a un costo de $3.7 millones, son cinco cuerdas de terreno “y le va a dar al municipio entre siete a diez años de vida del vertedero, dependiendo de la cantidad de basura que se traiga”. Esta etapa incluye la finalización de la celda uno, con la instalación de sistemas geotextiles y de lixiviado para asegurar la separación adecuada de líquidos y sólidos.

Según el gerente, en este momento los trabajos en la celda se enmarcan en “la estabilización de taludes” y el “relleno”. Para mediados de este mes se espera la instalación de un plástico que cubre “y esto es como el 60% del proyecto y debe terminar a finales de marzo y ya entonces de marzo a junio sería instalación de tuberías y eléctrica”.

En el lugar operan hasta seis camiones, equipo pesado y personal que suman entre 15 y 20 personas, incluyendo personal gerencial, supervisores, inspectores y empleados del contratista.

Romero aseguró que el calendario de trabajo se ha cumplido hasta el momento: “La programación está corriendo según se planificó”, indicó.

El contratista comentó que el manejo operacional está condicionado “a la política pública del municipio, que es el dueño, sobre cuánto material quiere traer. Si se entra en operaciones con otros municipios que al alcalde le interesa ayudar, pues se podría reducir el tiempo. El manejo de la celda es importante. La vida útil de la celda es compactación, es operación. Si la operas mal, la celda va a durar muy poco. Si la operas bien, te va a dar más rendimiento”.

La apertura de esta nueva celda se da en momentos en que 27 vertederos de la isla están en proceso de cierre, afirmó el ejecutivo. “Mucho de ellos tienen vida útil, pero la regulación federal cambió hace diez años y por eso viene el tema del cierre de los vertederos, que están en incumplimiento con la regulación nueva”, explicó, al tiempo que aclaró que a algunos de ellos, como el de Juncos, se les dio una oportunidad de establecer celdas adicionales para mantener su operación, lo que permite que los municipios cercanos no se afecten.

Como parte del acuerdo, el municipio pudo acceder a cerca de 27 millones de dólares en fondos federales de Rural Development. “No hay costo para el municipio”, aseguró Romero, quien puntualizó que la celda actual “va a costar entre cuatro a cinco millones, mientras que el cierre del actual vertedero debe tomar unos 15 millones y lo restante será para las otras celdas que están planificadas”.

“Aquí hay dos proyectos que se están trabajando a la vez: la expansión y el proceso de cierre”, sostuvo el contratista, quien destacó que el de Juncos es el primer proyecto de expansión en el país financiado por fondos federales.

Mientras, el alcalde de Juncos, Alfredo Alejandro Carrión, recordó que cuando llegamos (a la administración) nosotros hicimos mejoras grandes. Pero cuando las agencias pertinentes dijeron ‘no más’, tuvimos que buscar terrenos aledaños y desarrollar este proyecto”.

Alejandro Carrión se mostró optimista y anticipó que en abril o mayo “ya podríamos estar botando basura aquí”.

Frente a la apertura de esta nueva celda, el primer ejecutivo municipal dejó abierta la posibilidad de recibir desperdicios de municipios vecinos. “Yo no descarto trabajar con soy municipios cercanos, que vengan aquí. Nosotros vamos a negociar con ellos. Yo puedo hacer precios a ellos mejor que cualquier compañía privada. Vamos a hacer ofertas cuando sea el momento”, afirmó.

Recordó que ya el municipio recibió en su momento desperdicios de Yabucoa, Ceba, Maunabo, Las Piedras, San Lorenzo, Gurabo, Trujillo Alto y Canóvanas. Todos dejaron de depositar en el vertedero debido al cierre, por lo que la alternativa es, en el presente, vertederos de Humacao y Fajardo.

Pero mientras en Humacao la tonelada se paga a $45 y Fajardo a $40, en Juncos se ofrecía a $30.

El alcalde expuso que “el junqueño no paga. Si es residente y trae algo pequeño, aquí se recibe sin costo. El de afuera tiene que pagar. Y yo no puedo bajar de lo que tengo; tengo que subir”.

Como parte de la estrategia municipal para evitar el exceso de basura, el alcalde adelantó que se trabaja en la adquisición de equipo para manejar material vegetativo, incluyendo una trituradora. “Los municipios no saben qué hacer con el material vegetativo. Nosotros vamos a tener el equipo y vamos a poder ofrecer ese servicio”, dijo.

Además, está en los planes acentuar el reciclaje “que va combinado con el vertedero. Tú reciclas, pero muchas cosas hay que echarlas al vertedero, porque la demanda afuera es cero. Ya tuvimos reciclaje en un momento dado. Vamos a tener un plan completo de reciclaje que en su momento lo daremos a conocer”.