El municipio de Humacao anunció que la comunidad de Punta Santiago vería resuelto este verano un problema que se ha prolongado por más de 20 años: la falta de buzones funcionales y direcciones armonizadas.

Joel Isaac Díaz, ayudante especial de la alcaldesa Rosamar Trujillo Plumey, detalló a El Oriental que la administración está lista para implementar un plan para que todos los residentes puedan recibir correo cumpliendo con los requisitos del Servicio Postal de Estados Unidos.

“Llevamos cerca de dos décadas con esto. Nuestra meta es que para verano esto esté funcionando. Ya tenemos todo preparado y validado con las agencias correspondientes. Hay que salir de esto”, aseguró Díaz en referencia a la determinación que existe en la administración municipal para acabar con esta problemática.

Según explicó, el retraso se debe a múltiples factores, entre ellos la falta de uniformidad en los nombres y números de calles, así como los nuevos requisitos impuestos por el correo federal después del huracán María en 2017.

Recordó que, aunque los buzones fueron colocados en el Centro de Servicio de Punta Santiago, las direcciones de las viviendas no estaban estandarizadas, lo que impidió que el correo se entregara correctamente.

“Luego de María, el gobierno federal se encontró con un gran problema para llegar a la gente en Puerto Rico. Por eso se decidió simplificar y armonizar las direcciones con nombre de calle y número, olvidando la letra o sistemas antiguos”, señaló.

Este proceso de armonización incluye enumerar cada vivienda y colocar placas visibles con números de al menos tres pulgadas frente a cada casa, cumpliendo con los estándares postales.

El proyecto no solo requiere rotulación de casas, sino también ajustes en los nombres de las calles, algunos de los cuales debieron modificarse tras la inspección del correo debido a que no seguían la alineación paralela requerida.

El funcionario expuso que la Oficina de Planificación municipal ha trabajado en conjunto con líderes comunitarios y la coordinadora del Sistema de Direcciones del Caribe del Correo Postal de Estados Unidos, Zulín Jiménez Boria, para garantizar que todos los detalles sean correctos antes de iniciar la enumeración.

“El trabajo es tedioso, casa por casa, esquina por esquina, verificando que el frente de la vivienda esté correctamente alineado con la calle y que el número sea visible. Ya todo esto ha sido revisado y validado. Ahora estamos listos para salir a enumerar los 887 buzones activos que tenemos en la comunidad”, agregó.

Sobre la labor, declaró que “aquí hay una inversión del municipio que se va a dar, porque toda esta enumeración lo tiene que costear el municipio… si nosotros no tenemos control de esto para hacerlo, no sale. El correo me dice, ‘pero es que no te toca a ti’. Pero si yo no lo hago, no se puede mover. Por eso, el municipio se encarga de cumplir con esto”.

“La rotulación de las calles, la de los buzones, todo eso también nos toca a nosotros. Nosotros podemos asegurarnos de que se haga correctamente y cumpla con los estándares del correo. Si los residentes quieren poner algo más bonito después, eso sería opcional. Pero cumplir con la aprobación del correo es responsabilidad del municipio”, aseguró.

Además del trabajo técnico, el municipio coordinará la entrega de llaves de buzones a los residentes, asegurando que todos los usuarios puedan acceder a su correspondencia.

El ayudante especial afirmó que esta entrega se hará una vez finalice la enumeración y se obtenga la aprobación final del correo federal. “Esto no se deja en manos de los residentes; el municipio se encargará de cumplir con los estándares para que el sistema funcione correctamente”, dijo Díaz.

El proyecto también incluye una inversión municipal significativa para rotular las calles, colocar las placas con los números y asegurar que los buzones estén operativos y en buen estado.

El funcionario indicó que esta acción permitirá armonizar todas las direcciones y facilitará la entrega de correo, evitando los retrasos y problemas que han afectado a la comunidad durante más de 20 años.

“El trabajo que estamos haciendo es histórico para Punta Santiago. Por primera vez se coordina un esfuerzo completo entre la administración municipal, los líderes comunitarios y el correo federal. Esto garantiza que los residentes recibirán un servicio postal adecuado y confiable”, restableció.

Durante más de dos décadas, residentes de la comunidad de Punta Santiago, en Humacao, han vivido sin un servicio postal domiciliario adecuado, una situación que, según el exasambleísta municipal José Burgos, constituye una violación a derechos constitucionales y una forma de discrimen contra una población mayormente envejeciente, por lo que evalúa una “demanda global” para torcer el destino de una historia que no acaba.

Burgos, veterano de Vietnam, retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y exfuncionario federal, relató a El Oriental que el problema comenzó a finales de la década de 1990, cuando regresó a Puerto Rico para cuidar a su madre enferma. Al mudarse a Punta Santiago, descubrió que la comunidad —con miles de residentes— no contaba con carteros asignados ni buzones en las residencias.

“No había cartero, no había buzones en las casas, ni servicio de correo asignado a esta comunidad, que tenía cerca de 5,000 personas. Eso es una violación de ley”, afirmó Burgos, quien trabajó durante años en el sistema judicial federal y asegura conocer de primera mano los marcos legales que rigen el servicio postal.

Ante la ausencia de entrega domiciliaria, los residentes se vieron obligados a pagar por buzones privados dentro de la oficina postal. Burgos explicó que inicialmente el costo era de seis dólares mensuales, pero con el tiempo aumentó hasta 18 dólares.

“Yo tenía que pagar por ir a buscar mi propia correspondencia. Eso es absurdo, especialmente cuando hablamos de personas de edad avanzada, muchas en sillas de ruedas”, sostuvo.

Según el exasambleísta, cerca del 80 % de la población de Punta Santiago está compuesta por adultos mayores, muchos de ellos con ingresos mensuales que oscilan entre los 80 y 200 dólares. “Estamos hablando de gente que tiene que arrastrarse o caminar largas distancias para buscar su correo. Eso es trato desigual y discriminación. Son entre 3,000 a 5,000 personas afectadas”.

A pesar del desgaste de años de lucha, Burgos asegura que continuará insistiendo. “Yo creo en la justicia y en la responsabilidad moral de defender al prójimo. Aunque esté solo, no lo estoy. Tengo la verdad y tengo a Dios conmigo”, manifestó.