La sequía se siente de manera desigual en Juncos, donde sectores que dependen de distintos sistemas de distribución de agua potable confrontan interrupciones y bajos niveles de abasto, obligando al municipio a reforzar la distribución mediante camiones cisterna y agua embotellada.
Así lo explicó a El Oriental el director de la Oficina Municipal para el Manejo de Emergencias (OMME), Elliot Escalera, quien identificó al barrio Las Piñas como una de las áreas más afectadas actualmente.
“Estamos hablando aproximadamente como 550 familias” afectadas en esa zona, precisó Escalera, al señalar que entre los sectores con mayores dificultades se encuentran Felo Vázquez, La Tajea y parte de La Hormiga.
El funcionario explicó que estas comunidades reciben agua del sistema de Carraízo y que, por su ubicación dentro de la red, son de las últimas en recibir el servicio cuando se restablece el suministro luego de una interrupción.
“El problema que tenemos es que nos pasa como acá en el Superacueducto en esta área, que somos los últimos en recibir el servicio de agua”, sostuvo.
Según Escalera, esto provoca que, cuando se interrumpe el suministro, estas comunidades sean de las primeras en quedarse sin agua y de las últimas en recuperar el servicio.
“Cuando ellos hacen la interrupción de agua, pues cuando vuelven a dar, nosotros no la recibimos rápido”, explicó.
Ante este escenario, el municipio mantiene un operativo de distribución de agua directamente a los residentes. La OMME cuenta con tres camiones cisterna que son utilizados para atender las comunidades afectadas.
Escalera aclaró que los camiones no permanecen estacionados en un punto específico para que los residentes acudan a recoger agua, sino que el personal realiza recorridos por las comunidades.
“Hemos ido a casa por casa”, indicó.
Los residentes reciben el agua en los recipientes que tengan disponibles, incluyendo cisternas y galones. El municipio también ha distribuido agua embotellada.
Como parte de la respuesta, además, se adquirió un tanque con capacidad de 6,700 galones para abastecer los camiones y evitar que tengan que desplazarse constantemente para recargar.
Las Piñas no es la única comunidad con problemas. Escalera identificó también sectores de Lirios y Valenciano como áreas que experimentan interrupciones frecuentes debido a su dependencia del sistema del Superacueducto.
En Lirios hay alrededor de 1,000 familias, mientras que en Valenciano se estima que residen entre 900 y 950 personas, según los estimados ofrecidos por el funcionario.
“Si ellos le bajan el nivel en Caguas o en Guaynabo, pues nosotros nos vemos afectados”, explicó.
La situación coincide con un aviso emitido por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) el 4 de septiembre, en el que informó que el tanque Piedras Blancas presentaba un bajo nivel de almacenamiento debido a una merma en la transferencia.
El tanque recibe aportación mediante una combinación del sistema Superacueducto y la planta de filtros de Guaynabo. La AAA atribuyó la situación a una baja producción en la planta debido a la limitada captación de aguas crudas en su toma.
Como resultado, la corporación pública informó interrupciones para abonados de Lirios, Lirios Dorados, Lirios Cala, Lirios Joselyn, Lirios 4 Calles, Maricesi, Valenciano Abajo, PR-928, Valenciano Arriba, Reparto El Valenciano, Parcelas del Valenciano, urbanización Villa Graciela, urbanización Villa Ana, urbanización Portales de Juncos, urbanización El Zarzal, urbanización Paseo Palma Real, El Laberinto, sector El Coco, urbanización La Central, zonas del barrio Las Piñas, Canta Gallo, casco urbano y los residenciales Narciso Varona, Colinas de Magnolia, Antulio López y José Palou.
La lista incluye comunidades residenciales, urbanizaciones y sectores del casco urbano, reflejando el alcance de las interrupciones relacionadas con el sistema de abasto.
Escalera señaló que otros sectores de Juncos reciben agua de fuentes diferentes, como el sistema de Río Blanco, en Naguabo, por lo que no enfrentan actualmente el mismo nivel de afectación.
El funcionario también comparó la situación actual con la sequía de 2015, que, según lo que ha conocido durante su trabajo, fue más severa.
“Fue peor”, afirmó.
No obstante, confía en que las medidas adoptadas permitan evitar que la situación alcance aquel nivel. “Por eso es que, con tiempo, pues entiendo yo que Acueductos está llevando su plan de trabajo para que no llegue a lo que fue el 2015”, expresó.
Mientras tanto, los tres camiones cisterna municipales permanecen como una de las principales herramientas de respuesta para las familias que enfrentan interrupciones prolongadas.




