En una conversación en exclusiva para El Oriental, dialogamos con José “Cheíto” Benítez, protagonista de una historia que combina oportunidad, sorpresa y orgullo de pueblo. 

Desde cómo surgió el primer contacto con la novena Savannah Bananas, hasta el momento en que comprendió la magnitud del reto que tenía de ser la voz oficial de un equipo de béisbol que ha revolucionado el mundo del deporte con un nuevo concepto que se ha popularizado de gran forma en Savannah, Georgia sede de la Banana Ball Championship League.Cheíto abrió las puertas de su experiencia personal y profesional, compartiendo detalles íntimos de un camino que comenzó casi por casualidad y terminó convirtiéndose en una de las oportunidades más importantes de su carrera. Tomando las riendas del micrófono de un equipo que ha llegado a varios estadios de las Grandes Ligas, y que en el 2026 tiene planes gigantescos de seguir ampliando su marca a nivel mundial. 
Texto:

1. ¿Cómo te enteraste de la posibilidad de narrar para los Savannah Bananas y cuál fue tu primera reacción al saber que esta oportunidad era real?

Me enteré gracias a un colega que conocí a través de la línea deportiva y del béisbol, Luis Murphy. Uno de sus grandes amigos, el comentarista de ESPN Eduardo Pérez, estaba buscando un narrador en español porque Eduardo es amigo del dueño de los Savannah Bananas, Jesse Cole. Luis Murphy fue quien me llamó para recomendarme con Eduardo Pérez, y desde ese momento todo comenzó a moverse bien rápido.

Mi reacción fue de sorpresa total. No podía procesar lo que estaba pasando porque surgió de la nada. Yo estaba trabajando en Recreación y Deportes en Las Piedras cuando recibí esa llamada. Todo avanzó tan rápido que mi mente no lo asimilaba; en cuestión de nada ya estaba comunicándome con el dueño de los Savannah Bananas.

2. ¿De dónde nace tu amor por la narración y cuáles fueron esos primeros pasos que te fueron encaminando hasta llegar a esta gran oportunidad?

Creo que la narración fue un talento escondido que Dios fue desarrollando poco a poco en mí, hasta darme el atrevimiento de tomar esta oportunidad. Mi amor nace del propio amor al juego. Fui jugador de béisbol y participé cinco años en el Béisbol Doble A. También influyó mi señor padre, José “Cheo” Benítez, quien me transmitió su pasión por el deporte.

Mi enfoque siempre ha sido explicarle al fanático el punto de vista del pelotero; que puedan entender y vivir lo que sucede en el terreno. Ese amor, sumado a la consistencia de trabajar en lo que uno ama, me fue guiando hasta llegar a esta gran oportunidad.

3. ¿Qué crees que vio la organización de los Savannah Bananas en ti para confiarte este rol como narrador?

Entiendo que vieron la pasión y la energía con la que narro cada jugada. Ellos buscan una voz que lleve emoción, especialmente porque juegan ante estadios llenos con 60,000, 70,000 u 80,000 fanáticos. Quieren que el fanático que ve el juego en su casa sienta esa vibra y desee vivir la experiencia en persona.

Creo que eso fue lo que llamó la atención para firmarme: mi energía, mi entrega y la forma en que transmito el juego.

4. ¿Qué representa para ti, como narrador boricua, llegar a un equipo tan innovador y mediático dentro del béisbol estadounidense?

Es algo que todavía mi mente no termina de procesar. Ser el primer hispanohablante en narrar Banana Ball, y que sea un boricua, me llena de orgullo. Representa romper una barrera que abre puertas para que en un futuro otros boricuas, y también mexicanos, nicaragüenses, venezolanos o personas de cualquier parte del mundo, puedan tener esta oportunidad.

Me llena saber que fui el primero, que abrí la puerta, y que puedo seguir impactando vidas dentro del mundo de las comunicaciones.

5. ¿Cómo te estás preparando para narrar un estilo de juego tan diferente al béisbol tradicional, donde el entretenimiento es parte central del espectáculo?

La ventaja es que ya nos estamos preparando con un tipo de Spring Training. A los narradores también se nos pide ir a la cabina a narrar, y eso me ha ayudado muchísimo porque voy conociendo a los jugadores, sus habilidades, sus estilos, sus apodos, y la velocidad del juego.

El Banana Ball es más rápido, así que este entrenamiento me permite hacer ajustes, ver qué funciona y qué no funciona. También me apoyo en los compañeros que tienen más experiencia para aprender de ellos y luego ponerle mi “piquecito boricua”.

6. ¿Qué ha significado este logro para ti y para tu familia, que ha sido parte de tu proceso y sacrificios en esta carrera?

Mi familia ha sido fundamental. Mis padres, Cheo Benítez y Auria Huertas Reyes, siempre han sido mi motor. Ellos me vieron en mis momentos más oscuros: frustrado, inseguro, sin confianza en mí mismo y con una mentalidad negativa. Aun así, siempre buscaban la forma de levantarme y darme palabras de aliento.

Este logro es de ellos también. Gracias a su apoyo, y al respaldo de mi familia extendida, colegas y amigos, hoy estoy aquí. Este triunfo es una recompensa a todos esos años de sacrificio.

7. ¿Qué significa llevar el nombre de Las Piedras a una plataforma tan grande en Estados Unidos y representar a tu pueblo desde ese micrófono?

Las Piedras fue el pueblo que me adoptó. Por parte de madre soy de Yabucoa y por parte de padre de Gurabo, pero Las Piedras fue donde jugué por muchos años, donde fue mi primer juego en la Doble A, donde gané un campeonato en la AA Juvenil en 2018 y donde trabajé los últimos años en Recreación y Deportes con el alcalde Miguel “Micky” López.

Representar a Las Piedras en una plataforma internacional me llena de orgullo. Es un honor que un pueblo tan pequeño de la isla del encanto pueda brillar ahora a nivel internacional a través de mi trabajo.

8. ¿Qué mensaje le enviarías a los jóvenes de Las Piedras que sueñan con trabajar en los medios, el deporte o la narración profesional?

Que recuerden siempre que los límites se los pone uno mismo. No permitan que nadie les diga que no pueden. Si lo visualizan, es porque existe la oportunidad. Manténganse de la mano de Dios, positivos, creyendo en el proceso.

A veces las caídas son necesarias para que después todo florezca. Los errores enseñan. Mi lema favorito es ese: los límites se los pone uno mismo. Y como dice Cuco López de los Criollos de Caguas en el BSN: “La madre del que se quite.”

Consistencia, disciplina y pa’ encima siempre.