En la historia deportiva del este de Puerto Rico, el nombre de Jacinto Hernández ocupa un lugar de profundo respeto. Conocido popularmente como “Jáyase”, fue una de las figuras más emblemáticas del béisbol en Humacao durante la primera mitad del siglo XX y es reconocido como el primer jugador de béisbol profesional humacaeño.

Su vínculo con el deporte comenzó desde muy temprano. En 1908 fue mascota del primer equipo de béisbol que se organizó en Humacao, experiencia que marcó el inicio de una vida dedicada al diamante. Con el paso de los años desarrolló su talento hasta convertirse en uno de los peloteros más corpulentos y destacados de su generación, ganándose el cariño de la fanaticada humacaeña gracias a su fuerza al bate y su presencia imponente en el terreno. Fue considerado uno de los más sobresalientes jugadores de su época y una de las figuras más queridas por el público. Sus kilométricos jonrones fueron disfrutados en distintos parques de la Isla, dándole emoción al béisbol semiprofesional.

En 1931 jugó con el equipo Doble A de Juncos, donde demostró su gran calidad como jugador excepcional. Durante esa temporada conectó un extraordinario cuadrangular que aseguró el campeonato para su equipo, una hazaña que quedó grabada en la memoria deportiva regional. Además de su participación con Juncos, también defendió uniformes de equipos Doble A en Yabucoa y Fajardo, consolidándose como figura reconocida en distintos municipios del este.

En la primera liga de béisbol profesional organizada en Puerto Rico participaron los equipos de San Juan (Senadores), Mayagüez (Indios), Ponce (Leones), Guayama (Brujos), Caguas (Criollos) y Humacao (Grises), bajo la presidencia inicial de Teófilo Maldonado. Humacao tuvo representación propia, y Jacinto Hernández ocupó la importante posición de cuarto bate, responsabilidad reservada para el principal productor ofensivo de la alineación. Dentro de ese contexto histórico formó parte del equipo Humacao Star en 1937, una plantilla que reunió figuras de gran calibre dentro del béisbol puertorriqueño, incluyendo al legendario Perucho Cepeda. Aquella novena fue considerada una de las más competitivas de su tiempo en la región oriental, y la presencia de Jáyase dentro de ese grupo confirma su jerarquía y respeto dentro del béisbol de la época. Posteriormente, entre 1938 y 1940, participó en la Liga Semiprofesional con el equipo de Humacao, reafirmando su reputación como uno de los bateadores más temidos del circuito.

Su trayectoria fue reconocida oficialmente en 1967 cuando fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño, distinción que confirmó su impacto dentro de la historia deportiva de la Isla. En reconocimiento a su gesta deportiva, el parque atlético de la ciudad llevó su nombre como homenaje a su legado. Finalmente, el 20 de agosto de 2000 fue exaltado en la primera exaltación del Pabellón de la Fama del Deporte Humacaeño, consolidando definitivamente su lugar entre las grandes figuras del deporte en Humacao.

Aunque las instalaciones deportivas han evolucionado y hoy la Pista Atlética Manuel Rivera Guevara funciona como la principal facilidad de atletismo dentro del Parque Jacinto Hernández, el homenaje permanece vivo en la memoria colectiva. 

La historia de Jacinto “Jáyase” Hernández no se sostiene únicamente en cifras —que en aquella época no se documentaron con precisión— sino en tradición, respeto y orgullo comunitario. Fue símbolo de una generación y referencia obligada cuando se habla de los pioneros del béisbol oriental.