El traslado de los Grises de Humacao a Caguas y la decisión de los Mets de Guaynabo de continuar jugando en Gurabo durante 2027 provocan una pregunta necesaria: ¿por qué el Baloncesto Superior Nacional ha encontrado estabilidad en esos municipios, pero no pudo consolidarse en Humacao?
La respuesta no puede reducirse a decir que el fanático humacaeño no apoyó. En la Ciudad Gris coincidieron pobres resultados deportivos, cambios administrativos, dificultades económicas y varias interrupciones que debilitaron la relación entre el equipo y su comunidad. Todo esto ocurrió a pesar de contar con una de las instalaciones municipales más amplias y modernas de Puerto Rico: el Coliseo Marcelo Trujillo Panisse.
Humacao tuvo diferentes versiones de una franquicia en el BSN. Los Grises llegaron en 2005 mediante el traslado de los Toritos de Cayey. Posteriormente se convirtieron en los Caciques, salieron hacia Isabela durante la temporada de 2017 y regresaron mediante otra franquicia en 2018. Para 2021 comenzó una nueva etapa bajo el nombre de los Grises, pero solamente duró tres temporadas.
Aunque no existe un estudio público que mida directamente la confianza del fanático humacaeño, es razonable concluir que tantos cambios dificultaron el desarrollo de un sentido permanente de pertenencia. Una fanaticada necesita tiempo, estabilidad y la seguridad de que su equipo continuará representando a la ciudad.
Los resultados tampoco favorecieron ese proceso. En 2021, Humacao terminó con marca de 2-29. Una temporada tan negativa no necesariamente elimina el apoyo, pero obliga a la organización a presentar un plan convincente de reconstrucción. Sin progreso deportivo resulta más difícil mantener el entusiasmo, atraer auspiciadores y llevar público consistentemente al coliseo.
La estructura administrativa también generó cuestionamientos. Ernie Cambó ocupó simultáneamente las funciones de apoderado y dirigente, mientras su hijo Anthony fue contratado como uno de los refuerzos. La decisión recibió críticas, particularmente porque el jugador no produjo inicialmente el impacto esperado para una plaza de importado.
A esto se añadió la fragilidad económica. Cuando confirmó el proceso de venta de los Grises, Cambó afirmó que el entonces alcalde Reinaldo Vargas no cumplió con un acuerdo de aportación municipal de $300,000 para las temporadas de 2021 y 2022. Esa cantidad corresponde a la versión ofrecida públicamente por el apoderado.
El caso de Humacao resulta todavía más llamativo por la existencia del Coliseo Marcelo Trujillo Panisse. Con capacidad aproximada para 8,000 personas, aire acondicionado, estacionamiento y facilidades para recibir grandes actividades deportivas y culturales, el recinto se encuentra entre las instalaciones municipales con mayor capacidad en la isla.
En otras palabras, Humacao sí tenía una cancha adecuada para el BSN. Sin embargo, una instalación moderna no puede sustituir una administración estable, un equipo competitivo o una estrategia de mercadeo. Incluso, la amplitud del coliseo pudo representar un reto adicional: cuando la asistencia era limitada, el espacio disponible hacía más evidente la ausencia de público y dificultaba crear la sensación de lleno que producen recintos pequeños.
La franquicia fue vendida y la Junta de Gobierno del BSN aprobó su traslado a Caguas para la temporada de 2024. Pero Caguas no recibió simplemente a los mismos Grises con otro uniforme. Recibió un proyecto reformulado deportiva, administrativa y comercialmente.
Los Criollos recuperaron una identidad histórica vinculada con el orgullo deportivo de la ciudad. Su nombre era reconocido por varias generaciones y estaba relacionado con organizaciones tradicionales de Caguas. Esa conexión ofreció una base emocional que Humacao tenía que reconstruir cada vez que su equipo cambiaba de nombre, administración o franquicia.
El respaldo institucional también fue considerable. El Municipio de Caguas anunció una inversión de $10 millones para reconstruir el Coliseo Roger Mendoza y convertirlo en una sede adecuada para el BSN. La ciudad no solamente recibió al equipo; también preparó y renovó el escenario donde sería presentado.
El proyecto produjo resultados inmediatos. Los Criollos conquistaron el campeonato de 2024 al superar a los Osos de Manatí en una final de siete partidos. El título, obtenido en la primera temporada desde su regreso, fortaleció rápidamente la identificación entre la franquicia y su público.
La respuesta fue suficientemente favorable para que la gerencia contemplara ampliar el Roger Mendoza, cuya capacidad ronda los 3,000 espectadores. Su menor tamaño también permite crear un ambiente íntimo y ruidoso con una asistencia que podría perderse visualmente dentro del amplio coliseo humacaeño.
Gurabo ofrece otro modelo. Los Mets de Guaynabo llegaron en 2026 debido a la remodelación del Coliseo Mario “Quijote” Morales. En su primer partido en el Coliseo Fernando “Rube” Hernández se informó una asistencia de 2,005 personas en una instalación habilitada para aproximadamente 2,300.
El experimento no estuvo libre de dificultades. Durante la temporada se reportaron asistencias inconsistentes, congestión vehicular y problemas logísticos. Aun así, la gerencia confirmó que su plan es continuar en Gurabo durante 2027, mientras espera regresar a Guaynabo en 2028.
Su permanencia no responde exclusivamente a la asistencia, pues la remodelación del “Quijote” Morales también influye. No obstante, Gurabo demostró que posee potencial para recibir el BSN y generar entusiasmo alrededor de una franquicia que llegó provisionalmente.
¿Qué pudo hacer diferente Humacao? Convertir a los Grises en el equipo de todo el este. La organización necesitaba desarrollar una presencia constante en Las Piedras, Yabucoa, Naguabo, Maunabo y otros municipios mediante clínicas, visitas escolares, acuerdos comerciales y actividades durante todo el año.
Humacao no necesita simplemente otra franquicia. Requiere una gerencia económicamente sólida, compromisos municipales verificables, una identidad permanente y un plan deportivo de varias temporadas. La ciudad ya cuenta con una instalación de primer orden. Lo que ha faltado es un proyecto con la misma calidad y estabilidad que su coliseo.
Caguas respondió porque recibió identidad, inversión, competitividad y un campeonato. Gurabo ha mostrado apertura ante un equipo que acercó el espectáculo a su comunidad. Humacao, en cambio, experimentó demasiados cambios y pocas razones para confiar.
El BSN todavía puede funcionar en la Ciudad Gris. Pero el próximo proyecto deberá representar verdaderamente a toda la región oriental, ofrecer señales claras de progreso y demostrar que llegó no solamente para aprovechar una excelente instalación, sino para permanecer en ella.




