Restaurarán el Instituto de Neurobiología de la UPR

Asignación de FEMA de $6.2 millones promoverá investigaciones científicas en la isla

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Foto suministrada por Ciencias Puerto Rico / Los fondos que asignó FEMA al instituto se utilizarán para restaurar las instalaciones y que estén aptas para funcionar como antes del huracán María.

Cuando se fundó el Instituto de Neurobiología (INB) a finales de la  década del 60, el estudio de esta ciencia estaba en sus inicios en la isla. Hoy día, el INB cuenta  con 11 laboratorios que investigan el cerebro humano, sus funciones y su comportamiento como  parte del sistema nervioso. 

Al estudiar la estructura y el funcionamiento del sistema nervioso, el INB busca maneras para  prevenir y tratar distintas condiciones que afectan a las personas. Esto incluye estudios sobre la  adicción, el impacto de las variantes en el ambiente y su efecto en el sistema nervioso, así como el desarrollo de tratamientos. 

El edificio histórico del INB de tres pisos ubicado en el entorno del Viejo San Juan atrae a  nvestigadores de renombre como el doctor Guillermo A. Yudowski. Las investigaciones de  Yudowski, quien ha participado en estudios en Suecia, Israel y el estado de Massachussets, buscan comprender los desórdenes neuropsiquiátricos y por qué estos se desarrollan.  

Tras la asignación de $6.2 millones de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA,  por sus siglas en inglés), la organización podrá restaurar sus instalaciones para continuar desarrollando proyectos de investigación ─que informen a la ciudadanía sobre las causas de ciertas condiciones de salud mental o neurológicas─ así como tratamientos clínicos que apoyen una mejor calidad de vida.  

La doctora Ilka C. Ríos Reyes, rectora del Recinto de Ciencias Médicas, manifestó que “nos sentimos muy complacidos con esta asignación de fondos de FEMA para mitigar los considerables  daños que sufrió el edificio del INB a causa del huracán María. Estos recursos económicos son de  vital importancia para la continuación de la labor científica que se realiza en este importante  centro de investigación. También lo es para la culminación de proyectos en desarrollo, la puesta  en marcha de otros y, ante todo, para el fortalecimiento de la infraestructura y resistencia a  futuros fenómenos atmosféricos de alto impacto”. 

Otra faceta del INB es que provee los medios para sostener y desarrollar proyectos de  investigación mientras sirve de medio para educar y adiestrar a estudiantes y científicos puertorriqueños.

La doctora María A. Sosa Lloréns pertenece al grupo de unos 30 investigadores  del Recinto de Ciencias Médicas que se encargan de generar nuevos conocimientos que  redundan en avances para las ciencias biomédicas.  

Asimismo, el instituto contribuye a la salud pública en la Isla por medio de los descubrimientos de sus investigaciones. Además de trabajar estudios sobre las bases neurológicas de la adicción al alcohol y otras drogas, los hallazgos del Instituto se aplican en el desarrollo de tratamientos  clínicos para condiciones de salud mental o neurológicas.

Según Sosa Lloréns, cerca del 17 por ciento de los adultos tienen alguna dependencia o adicción. Aprender sobre las células que se afectan con la adicción abre el camino para el desarrollo de medicamentos que puedan ayudar a  regular esa adicción y prevenir las conductas peligrosas que provoca.  

Las instalaciones emplean a unas 50 personas, entre investigadores, técnicos de laboratorio, técnicos de salud animal, y empleados administrativos y de mantenimiento.

Durante los pasados  cinco años, unos nueve estudiantes posdoctorales, 15 estudiantes graduados y un promedio anual de 35 estudiantes subgraduados han recibido formación en el Instituto.

También durante este periodo, el Instituto de Neurobiología ha estado activo en unos 15 proyectos de  investigación que cuentan con la colaboración de neurocientíficos locales e internacionales. 

Los fondos que asignó FEMA al instituto se utilizarán para restaurar las instalaciones y que estén  aptas para funcionar como antes del huracán María. Los trabajos incluyen la remoción y el  remplazo de puertas, sistemas eléctricos y de iluminación, abanicos, la subestación eléctrica y el  generador, aires acondicionados y extractores, entre otros trabajos.  

Igualmente, el proyecto cuenta con unos $305,000 en fondos de mitigación de riesgos a fin de  prevenir daños similares ante el paso de futuros eventos atmosféricos: rejas para los aires  acondicionados, refuerzos a puertas y ventanas para evitar filtraciones y protectores de voltaje  para proteger los equipos eléctricos ante futuros apagones. 

Para obtener más información sobre la recuperación de Puerto Rico del huracán María, visite fema.gov/es/disaster/4339 y recuperacion.pr.