Una Mirada al Capitolio

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Luis (Luigui) Rivera / [email protected]

Por Luis (Luigui) Rivera / [email protected]

Este cuatrienio ha sido uno carente de calidad legislativa, en algunos momentos faltos de coherencia y en muchos otros divorciados de la realidad que viven los puertorriqueños. Hemos visto un sinnúmero de situaciones que dan al traste de lo que es decoro y comportamiento digno de las personas que nos representan en el Capitolio, dejando a un lado ese dicho de que “el hábito no hace el monge, pero lo distingue”. Muchos han tirado al zafacón el titulo de “honorables”, el cual se utilizaba con frecuencia hace 30 años para referirse a cualquier oficial electo o persona que ostentara alguna posición de poder. No con esto pretendo decir que antes no había manzanas dañadas, pero si había mas seriedad y una mejor percepción general ante las situaciones que enfrentaba el país y su desarrollo.

Tenemos una isla sobre-legislado, donde muchas de estas leyes no se ejecutan adecuadamente, ni mucho menos se fiscalizan, conviertiendoslas en letra muerta o quizás minan áreas ya ocupadas por jurisprudencia federal. La política pública del país nace en la legislatura, quienes tienen el poder de cambiarlo todo o al menos proponerlo, pero todo ese poder tiene que ser balanceado y no puede ir en detrimento a las minorías o los mas débiles. El Partido Popular Democrático posee la mayor cantidad en el número de legisladores en ambos cuerpos, pero no tienen mayoría absoluta, lo que obliga a los presidentes de ambos cuerpos a ser cuidadosos en la legislación, investigacion y fiscalización de cada proyecto.

Cada legislador debe mantener la ecuanimidad ante cualquier tema, qunque tenga su juicio formado. Además, debe estar abierto a la opinión no solo de sus correligionarios sino también la de sus peores detractores. La controversia suscitada por las expresiones del presidente del Senado y presidente del PPD, José Luis Dalmau con relación al Proyecto del Senado 693, son un ejemplo de lo que no se debe hacer en el proceso legislativo. Estas expresiones, aunque están basadas en el conservadurismo tradicional, no quitan que esta medida, (que por su propia naturaleza es controversial) debe discurrir por el debido proceso legislativo incluyendo un amplio espacio de vistas publicas como muchos han expresado. La misma podrīa limitar deiversos derechos humanos, desde el derecho a la vida, la libertad de culto, el derecho a la libertad entre muchos otros. La tolerancia y la receptividad son los elementos disuasivos que permitirán que las aguas lleguen a cierto nivel, a pesar de ser un tema historicamente controversial y la cual el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha determinado en varias ocasiones las pautas quer regularían esta practica, a pesar de recibir constantemente peticiones de los estados, esto no ha variado mucho en sus decisiones ante la mayoría conservadora que domina el alto foro federal.

Solo pedimos que los temas a legislarse se traten con el respeto y humanidad que requieren estos tiempos, la gente ya cuenta y tiene acceso a mucha información sobre los temas que les afecta sus derechos. Como decian en el campo, “ya los perros no se amarran con longaniza”.